La psicopedagoga Constanza Orbaiz, quien convive con una parálisis cerebral y atiende a niños con el mismo cuadro, aseguró que “hoy por hoy no hay sección especial en las jugueterías” pensadas para chicos con discapacidad, ni el personal está capacitado para orientar a los padres” sobre qué es adecuado comprarles, y pidió preservar para ellos los espacios de “juego libre”.

“Recién ahora están apareciendo nuevos emprendimientos que le dan una vuelta de rosca al tema del material, pero aún no hay jugueterías especiales”, dijo en diálogo con Télam esta especialista que fue seleccionada una de los 10 Jóvenes Sobresalientes de 2013 de Argentina por promover una nueva perspectiva de la discapacidad, a partir del punto de vista de la persona que convive con ella.

Muchas veces, explicó, “los padres se encuentran con que vienen las fiestas o el cumpleaños, van a la juguetería y resulta que están tan desorientados padres como jugueteros”.

Además, no es tan fácil conseguir productos accesibles y, en ocasiones, los específicamente destinados a personas con discapacidad “desgraciadamente tienen a ser más elementos terapéuticos que juguetes”, aunque “eso tiene más que ver con la mirada del adulto que acompaña el niño”, señaló.

En el caso de los chicos con parálisis cerebral y discapacidad motriz, todos los juguetes pequeños o de piezas pequeñas “no ayudan, y muchas veces lo que se hace es que los terapistas ocupacionales los adaptan de modo casero”

“A mí me compraban lo mismo que a todos, y a veces me frustraba bastante con las piecitas chicas como todo lo de la Barbie, que es mínimo”, recordó.

Si bien en Argentina no se conocen datos sobre la accesibilidad del mercado de juguetes, una investigación realizada en España por las organizaciones AIJU, (Instituto Tecnológico del Producto Infantil y Ocio), Ceapat (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas), la Fundación ONCE y Asindown puede echar un poco de luz al respecto.

A partir del relevamiento de 1.131 juguetes, la investigación “Juego, juguetes y discapacidad. La importancia del diseño universal” demostró que el 76 por ciento de los productos no son accesibles simultáneamente para personas con discapacidad auditiva, motora y visual, y sólo el 5 por ciento son “adecuados”, es decir, que no requieren ayuda de terceras personas o adaptaciones.

Orbaiz explicó que si bien los juguetes –adaptados o adaptables- pueden ser usados como una herramienta por los terapeutas en el consultorio, es muy importante que no se prive al niño del “juego libre”.

“El juego puede ser una herramienta terapéutica que usás para diferentes medios, lo malo es cuando todo el jugar del niño se tiñe de algo terapéutico y donde hay muy pocos espacios para que el chico juegue por jugar. Y el jugar por jugar es la actividad primordial”, señaló.

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